La Escuela Taurina de Ronda se inauguró el día 27 de mayo del año 2000, con el patrocinio del Ayuntamiento rondeño y la Real Maestranza de Caballería de Ronda, que ostentan la Presidencia de Honor.
      Tiene en la actualidad unos treinta alumnos, siendo el menor de 7 años y el mayor de 20. Cuenta con varios profesores, todos rondeños, que imparten las clases los lunes, miércoles y viernes de cada semana.
 

Componentes de la dirección de la Escuela

Presidente:
Francisco Javier Páez Gómez
Vicepresidente: Diego Guirado Andrades
• Secretario: Julián Aceves Romo
• Tesorero: José Luís Gazaba Gil
Vocales:   Juan Manuel Ordóñez Sánchez
                    José María Orozco Guerrero
                    José Domínguez Domínguez
                    Juan Orozco Canto
                    José Miguel Herreros Vela
                   
Cristóbal García Flores
                    Victoriano Borrego Aguayo

Capellán:
Antonio Morales Cruz (Sacerdote)
PRENSA RADIO Y TELEVISIÓN: Victoriano Borrego Aguayo
 
Componentes de la Junta de Profesores

• Director Artístico:
Juan Carlos García "Niño de Leo" Matador de Toros
• Profesor: Manuel Escalante Bernal. Novillero retirado.
• Profesor Educación Física: Julián Aceves Romo
• Mozos de Espadas: Angel Pérez Badillo "El Pere" y Francisco Jesús Reyes 
                                    Jiménez
• Tutor de Alumnos: Juan Orozco Canto
• Médico: Francisco Rafael Vázquez García
• Veterinarios: Jesús Ignacio Vázquez García

 

El Rey Felipe V (1683 – 1746) deseaba prohibir los festejos taurinos, que consistían en alancear toros por los caballeros. Cierto día, un caballero maestrante quedó en el suelo tras derribar un toro su cabalgadura; cuando el bravo animal le intentaba amorcar, el rondeño Francisco Romero le salvó la vida haciéndole un quite con su capa. A partir del incidente los caballeros maestrantes lo prefieren y abandonan el alanceo, por recomendación de Felipe V, y Francisco Romero se dedica a matar toros, sin desjarretarlos, ayudándose de un lienzo blanco, al que llaman "muletilla". Había nacido el toreo a pie en esta ciudad de Ronda, denominada por este motivo, "Cuna del Toreo". El poeta Nicolás Fernández de Moratín dice que, en el año 1.726, "empezó a sobresalir a pie Francisco Romero, el de Ronda, que fue de los primeros que perfeccionaron este arte... esperando al toro cara a cara y a pie firme y matándole cuerpo a cuerpo y era esto una cierta ceremonia, que el que esto hacía llevaba calzón y coleto de ante, correón ceñido y mangas atadas de terciopelo negro para resistir a las cornadas".

Hijo de Francisco Romero, inventor de la muleta, fue el rondeño Juan Romero, que implantó la organización de las cuadrillas con picadores y banderilleros. Así lo atestiguan las viejas crónicas que relatan cómo Juan Romero se presentó en Madrid para torear con su "singular cuadrilla". Una vez más, en Ronda se perfecciona el arte de torear y se confirma a esta ciudad, con la segunda generación de los Romero, como la "Cuna del Toreo".

Tuvo Juan Romero varios hijos, tercera generación de toreros rondeños, José, Pedro, Gaspar y Antonio, siendo Pedro Romero el que marcó el estilo rondeño de torear, o "Escuela Rondeña", que ha trascendido hasta nuestros días. Dijo Pedro Romero que "el torero no se hace con las piernas, sino con las manos", "el matador nunca debe saltar la barrera, ni huir con espada y muleta", "el cobarde no es hombre; para torear se necesitan hombres", "más cornadas da el miedo que los toros"...

En el año 1830 se crea en Sevilla la "Escuela de Tauromaquia", siendo su primer maestro el torero Jerónimo José Cándido (cuñado de Pedro Romero, al casar José con una hermana de Pedro). El rondeño, cuya situación económica era débil, solicitó una plaza de maestro en Sevilla, pero el Rey, lamentando haberse olvidado de Pedro en los nombramientos de esta primera Escuela, ordenó el cambio en los cargos de Jerónimo José Cándido por el célebre rondeño Pedro Romero.

A pesar de que la historia certifica a Ronda como la Cuna del Toreo, marcando un estilo singular en la llamada "Escuela Rondeña" que Pedro Romero pudo mostrar en la Escuela de Sevilla, esta "Ciudad Taurina" nunca tuvo su propia aula de enseñanza. Por fin, en el año 2000, último del siglo XX, se inaugura la Escuela Taurina de Ronda, con el propósito de que futuros toreros rondeños accedan a la bella y difícil profesión del arte de torear. La intención de los promotores de esta Escuela es que su aula esté abierta a cuantos tengan inquietudes por la cultura del toro bravo, un animal que sin la tradicional fiesta española, habría desaparecido de la fauna mundial, como ha ocurrido en tantos países que la detestan, y en la actualidad conoceríamos su existencia a través de los museos como si de dinosaurios de tratara. Por tanto, todos aquellos que tengan deseos de conocer algún dato o despejar alguna duda en torno al toreo en general, y a la historia taurina rondeña en particular, pueden ponerse con contacto con la Escuela Taurina de Ronda cuyas puertas están abiertas a quienes tengan interés por la cultura.

 Autor: José Miguel HERREROS VELA