PASEO TURÍSTICO POR LA CIUDAD DE RONDA

            Nos situamos en el Hotel Reina Victoria para iniciar nuestro recorrido. Es una reliquia de estilo inglés. Su categoría es de “cuatro estrellas”; propiedad de la desaparecida Caja de Ahorros de Ronda (hoy UNICAJA), está regentado por la cadena de hoteles “HUSA”. Se localiza en la calle Jerez.


HOTEL REINA VICTORIA

            Se construyó a principios del siglo XX. El incipiente ferrocarril Algeciras-Ronda, provocó el entusiasmo de los habitantes de Gibraltar por desplazarse hasta nuestra Ciudad, sobre todo en fiestas como Navidad o Semana Santa, por lo que la empresa “Iberian and Mediterranean Hotels Company” manda la construcción del Hotel, que lo explota con gran éxito.

            El Hotel Reina Victoria se compone de un bello complejo, donde no solo cabe resaltar su arquitectura, sino su extraordinaria situación, pues se sitúa muy próximo al borde del Tajo de Ronda; está rodeado de unos encantadores jardines y, en su construcción primitiva, se conectaba con la Alameda por un camino que discurre al mismo borde del abismo y que se denomina “Paseo de los Ingleses”.

            Muchas han sido las personalidades que se han alojado en el Hotel Reina Victoria, por ejemplo, en él se han  vestido todas las figuras del toreo que han actuado en Ronda, el Rey Alfonso XIII pernoctó el 4 de marzo de 1.909, o el poeta Rainer María Rilke que se hospedó en él durante varios meses entre los años 1.912 y 1.913; de Rilke se conserva con esmero la habitación que ocupó en su estancia en Ronda y donde escribió algunas de sus obras; en los jardines del Hotel, se erigió un monumento en su memoria, que puede visitarse, consistente en la estatua de su persona en tamaño natural.

            La estancia en el Hotel Reina Victoria es para el viajero un acontecimiento romántico, situado casi en el centro de la Ciudad, ofrece al visitante unas extraordinarias vistas de la Serranía, un silencio que invita a la reflexión, un ambiente romántico por su contenido y entorno, una gastronomía singular por su exquisita cocina, una piscina al aire libre para los meses estivales y un amplio aparcamiento para sus huéspedes.

 IGLESIA Y CONVENTO DE LA MERCED

            Si partimos del Hotel Reina Victoria, calle Jerez abajo, por su misma acera, llegamos a una plazoleta donde se ubica la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced, aledaña al Convento de clausura de Monjas Carmelitas, que la conservan con un celo especial, digno de la Orden Carmelitana.

            La fachada principal de la Iglesia se sitúa sobre una amplia escalinata, que da a un recinto llano, bordeado por su parte derecha con una barbacana, para acceder al interior del templo por una amplia portada sobre la que se sitúa una hornacina.

            En su interior se guarda celosamente la Mano de Santa Teresa, que antes de la Guerra Civil se conservaba en Ronda y en la contienda militar fue sustraída y trasladada a Málaga; allí fue encontrada por las tropas del bando Nacional y entregada al General Francisco Franco Bahamonde, que la conservó hasta su muerte en el Palacio del Pardo, en Madrid, sobre un mueble de su habitación; en determinadas ocasiones se hizo acompañar de la Santa Mano en algunos de sus desplazamientos. Muerto Franco en 1.975, la Mano de Santa Teresa volvió a su “hogar” rondeño, donde se puede venerar por los devotos y cuida por la comunidad de Carmelitas.

            Las Monjas Carmelitas, en su clausura, realizan una exquisita y típica repostería de dulces que venden a una amplia y escogida parroquia de rondeños que gustan de saborear sus productos, como el “pan rondeño”, “magdalenas”, “bizcochos”, “borrachuelos”, “carne de membrillo” y otras delicias. Los visitantes pueden adquirir estos productos a través de un torno que comunica con la clausura, situado al fondo del lateral izquierdo de la Iglesia. También pueden contemplar la Mano de Santa Teresa fuera de los horarios de culto, preguntando el momento más oportuno en el mismo torno, por una entrada lateral del convento.

            Los días festivos, se puede escuchar la Santa Misa a las 9 y media de la mañana.

            Próximo a este lugar existe un aparcamiento de automóviles, subterráneo, con dos niveles, de gran capacidad.

ALAMEDA DEL TAJO

            Al salir de nuestra visita de devoción carmelitana, siguiendo por la misma acera, justo enfrente de la Iglesia de la Merced, en la calle Virgen de la Paz, antiguamente San Carlos, nos encontramos con los bellos jardines de la Alameda del Tajo, que guardan una extensa variedad de flora, entre ella árboles centenarios. Varias fuentes alegran el entorno. Asientos de piedra y forja permiten un relajado descanso. Posee un pequeño escenario usado, generalmente, para conciertos de la Banda de Música. Un pequeño estanque alberga a un grupo de patos, que hacen la alegría de los niños. La antigua Casa del Guarda ha sido remodelada para actividades municipales. En un rincón se han instalado unos servicios públicos, propios para las necesidades de los visitantes.

            Este paseo rondeño tiene su origen en  1.778, si bien no se llevó a cabo hasta 1.806, financiándose, en parte, con el dinero obtenido por las multas que se impusieron a quines decían frases obscenas. Desde entonces ha sufrido varias remodelaciones, pero sin abandonar su primitiva estructura y diseño.

            A la entrada nos encontramos con el monumento de dedicado a Pedro Romero; se trata de una estatua realizada en 1.957 por el escultor Vicente Bolós. Pedro Romero fue un matador de toros nacido en 1.754; pertenecía a la primera dinastía de toreros rondeños, considerado el más importante, no solo de su familia, sino de los toreros de su época; contemporáneo de Pepe Illo, fue el primer director de la Escuela de Tauromaquia de Sevilla por mandato del Rey (sobre la Escuela de Tauromaquia debemos agregar que el 7 de julio de 1.830, se inserta una Real Orden para su creación, disponiendo, además, que todas las Maestranzas, incluida la de Ronda, contribuyan con 200 reales por corrida) Pedro Romero murió en Ronda, en una casa de la calle San Carlos, cercana al monumento en su honor, en 1.839, a la edad de 85 años. Como dato curioso, hay que recordar que, de los 8.000 toros que mató en su vida, jamás fue herido por ninguno de ellos, creando un modo de torear que se ha dado en llamar “la escuela rondeña”.

            El recinto de la Alameda del Tajo alberga dos edificios contemporáneos: Casa de la Cultura y el modernísimo Teatro Municipal de reciente construcción.

            Al fondo del paseo nos encontramos con una amplia balconada que nos asoma al abismo. Se trata de una espectacular vista de la Serranía que sobrecoge el ánimo, al ser contemplada desde una altura, sobre una pared vertical, de casi cien metros hasta el cauce del río Guadalevín; en el fondo se aprecian algunas huertas y las instalaciones de una compañía eléctrica. Donde se quiebra el horizonte, aparece una de las dos iglesias rupestres de Ronda, con su pequeña ermita de la Virgen de la Cabeza.

            Siguiendo la balconada al borde del Tajo hacia la derecha, podemos contemplar el paisaje serrano transitando por el Paseo de los Ingleses (antiguamente comunicado con los jardines del Hotel Reina Victoria). A la izquierda, otro pequeño paseo nos comunica con los Jardines de Blas Infante.

PLAZA DE TOROS

           Volviendo a la salida de la calle San Carlos, continuamos por la acera de la derecha (números impares). A pocos metros nos tropezamos con las instalaciones de la Plaza de Toros, propiedad de la Real Maestra de Caballería de Ronda, que es la institución maestrante más antigua de España (1.572 por Felipe II). Un pequeño ensanche nos indica que estamos en el lugar llamado El Picadero, donde contemplamos las estatuas de dos insignes toreros, pertenecientes a otra Dinastía rondeña: Cayetano Ordóñez “Niño de la Palma” y su hijo Antonio Ordóñez, cuyo recuerdo perdura en los aficionados a la fiesta taurina, por haber sido dos grandes figuras de la tauromaquia contemporánea.

            Desde este lugar se puede apreciar la redondez de coso taurino que esconde la fachada. La portada es monumental de estilo neoclásico con detalles barrocos: es un arco de medio punto que se centra entre dos columnas. Sobre el arco de piedra existe un balcón adintelado que defiende un bellísimo trabajo de forja con motivos taurinos. Arriba podemos contemplar el escudo maestrante labrado sobre piedra. Es la “puerta grande” por donde salen los toreros en los días de triunfo.

            Siguiendo nuestro recorrido por la redondez exterior del edificio, llegamos al rincón de la puerta que da acceso al patio de caballos; por aquí podemos comenzar la visita turística del interior de la Plaza, previo pago de la entrada correspondiente. Si bien este coso taurino no es el más antiguo de España, su ruedo si es el más grande. Los toriles están debajo de la Presidencia, hecho curioso porque en todas las plazas están contrapuestos. Aquí se conservan, aún, los accesos a las gradas desde el ruedo, recordando cuando los espectadores ocupaban la arena antes del espectáculo, hasta que los alguaciles hacían el despejo. Tiene un Palco Real, que solo se abre cuando llega a la Plaza un miembro de la Monarquía Española. Hasta hace poco existía un completo Museo Taurino, que ha sido desmontado (parece que en fase de nueva ubicación) y sustituido por una sucinta y moderna exposición de los propietarios de la Plaza, la Real Maestranza de Caballería de Ronda.

            Haciendo una breve historia del recinto, digamos que en 1.769 el Ayuntamiento cedió a la Real Maestranza los terrenos para que construyera una plaza de toros en el lugar llamado Hoyanquilla, que entonces estaba deshabitado, sin permiso del Rey. Comenzó la construcción y en 1.780, por hechos consumados, la Casa Real permitió que continuaran las obras. Finalizado el primer piso de gradas con sus arcos de piedra, en 1.784, los rondeños se indisponen con los maestrantes y paralizan las obras; aún así, se pudo celebrar el primer espectáculo taurino el 12 de mayo, que terminó en tragedia, al derrumbarse 16 arcos en construcción, “por el forcejeo de un soldado de milicias con una de las columnas, muriendo él y 9 espectadores más, con más de 12 heridos graves y 37 contusos”. Por fin, gracias al arquitecto Martín Aldehuela, se terminó el segundo piso y, en 1.785, se inauguró la Plaza, que se realizó con piedras de la cantera del Toro y madera de Pinsapo.

            En la actualidad, la Plaza de Toros, propiedad de la Real Maestranza de Caballería de Ronda, se utiliza más como atracción turística, ya que son escasos y muy limitados los espectáculos taurinos que en ella se desarrollan. El único evento taurino de importancia es la Corrida Goyesca en el mes de septiembre, coincidiendo con la Feria de Pedro Romero. Siendo plaza de tercera categoría, con un limitado aforo, la concurrencia es masiva y encontrar una entrada para este espectáculo se ha convertido en una aventura que hay que comenzar con mucho tiempo de antelación.
 

JARDINES DE BLAS INFANTE

            A la salida de la Plaza de Toros nos encontramos en los Jardines de Blas Infante, que tienen unos excelentes miradores al borde del Tajo.

            En este recinto hay instalado un antiguo “quiosco de música”, de hierro, que posee un bonito diseño. Su utilidad es de adorno, pues no es corriente que la Banda de Música realice aquí sus conciertos.

            En la parte derecha, al borde del Tajo, existe un Auditorio donde se pueden realizar actividades culturales en verano, pues está construido al aire libre. Su instalación es reciente y está excavado en el mismo terreno, rebajado sobre el nivel de superficie, teniendo el escenario en el filo del abismo.

            Siguiendo el borde del Tajo hacia la izquierda, vemos la parte trasera del Parador de Turismo. Si nos dirigimos hacia él, veremos un camino asfaltado que bordea el edificio y que discurre por la cornisa del Tajo, descubriendo un bello panorama que se introduce en la depresión natural, con un corte vertical hacia la profundidad del río Guadalevín que corre en el fondo del abismo. El camino está defendido por un muro de piedra para evitar accidentes, aunque hay que poner especial atención, pues en determinadas ocasiones los accidentes de personas descuidadas han sido mortales.

            Antes de llegar a su final y salir a la plaza del Parador, descubrimos una parte del Puente Nuevo.
 

PUENTE NUEVO

            Ronda está situada en una elevada meseta. En su trazado urbano se divide en dos partes, separadas por la profundidad del Tajo, donde discurre el Guadalevín. Estas dos partes (Mercadillo: parte nueva, que hemos visitado, y Ciudad: parte antigua) solo se unen por tres puentes, siendo el Nuevo el más importante para el transito de los ciudadanos y el más espectacular por su increíble altura y bonito diseño.

            La historia de este puente comienza cuando obligó la necesidad de paso desde la Ciudad al Mercadillo. Se construyó un primer puente de un solo ojo, pero duró poco tiempo, ya que, por su falta de solidez, se derrumbó. Sobre la raíz de la primera obra, se construyó el segundo, gracias al arquitecto Martín de Aldehuela (nacido en Teruel y enterrado en Málaga). Los trabajos se terminaron en 1.793, aunque en 1.808 se hundió una parte que tuvo que ser reparada. La fotografía de la impresionante arquitectura del Puente Nuevo de Ronda ha dado la vuelta al mundo, por lo que es muy conocido.

            Su fábrica es de piedra y cuenta con tres ojos. El primero, e inferior, deja paso a las aguas del Guadalevín: encima de él, se centra el más esbelto que sostiene un bello recinto, con sendos balcones a ambos lados que se asoman al abismo, que ha tenido, a lo largo de su historia diferentes utilidades; otros dos ojos laterales rematan su bellísimo diseño. Sobre ellos discurre la calzada que une las dos partes de Ronda. Se defiende del abismo con trabajados muros de piedra y huecos discontinuos, tapados con rejas de forja rondeña diseñadas de tal manera que permite contemplar el fondo del precipicio sin riesgo de caída.

            El recinto existente entre el arco central y la superficie del puente, tiene acceso desde un ojo lateral, mediante una estrecha y empinada escalera. En una época fue utilizado como cárcel; con posterioridad, alrededor de 1.970, existía un mesón restaurante, servido por camareros vestidos de bandoleros. Era un bello rincón típico de la gastronomía rondeña del siglo pasado que hoy no existe. Su acceso para ser visitado en la actualidad es a través de una escalera metálica, que sustituye a la antigua escalera de piedra, que nos lleva al primer ojo del puente.

            Una vez situados sobre el puente, podemos apreciar el espectáculo que nos ofrece la profundidad del río encauzado entre sus hondas paredes verticales, las casas colgantes y el restaurante Don Miguel con sus terrazas para disfrutar de su esmerada cocina asomados en el borde del Tajo.

CONVENTO DE SANTO DOMINGO

            Al atravesar el Puente Nuevo, nos topamos en la acera de la izquierda con el edificio del Convento de Santo Domingo, que tras las obras de restauración se convierte en un caserón destinado a actividades municipales.

            Este antiguo convento fue mandado construir por los Reyes Católicos en 1.485. Cuenta la leyenda que aquí estuvo el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, aunque no es cierto ya que el citado Tribunal no tuvo nunca su sede en Ronda, si bien mantenía una casa donde los inquisidores locales tenían su sede y que estaba en la calle Ramón y Cajal, más conocida por los rondeños como calle Cruz Verde debido, precisamente, a la Inquisición. La Portada de esta casa (hoy desaparecida) se puede contemplar, después de su recuperación y traslado, en la calle Real, dando paso al edificio denominado Patio de Santa Ana.

En acceso principal al antiguo convento es una portada con bella puerta de hierro, muy trabajada, que abre paso al patio interior porticado. En la parte posterior del edificio se haya la antigua iglesia, con portada en piedra y dos escudos de la Orden de Dominicos. El techo del templo posee un espléndido artesonado. Una cripta guardaba infinidad de enterramientos, siendo el principal de ellos el que contiene los restos de los marqueses de Moctezuma, descendientes de los aztecas mejicanos.

            Al pasar del Convento de Santo Domingo, pisamos ya la calle Armiñán por la acera de la izquierda, para adentrarnos en el “casco viejo”, o La Ciudad como se denomina en Ronda.

MUSEO LARA

            A pocos metros de Convento, en un ensanche de la calle Armiñan, aparece el Museo Lara, de iniciativa privada, donde se reúne una extensa colección de piezas antiguas de todos los géneros. Es recomendable para los aficionados a las antigüedades.
 

MINARETE ÁRABE

            Continuando nuestro recorrido por la acera de la izquierda de la calle Armiñan, nos encontramos con la plazoleta de San Sebastián. Aquí se conserva un Minarete Árabe que nos hace recordar las llamadas a la oración del Islam, a un pueblo que, antes de la Reconquista, perteneció durante varios siglos a esta doctrina.

            Aunque Ronda fue, como decimos, varios siglos de dominio árabe, pocos son los vestigios que nos recuerdan a esta civilización y cultura, dada la importancia que tuvo nuestra ciudad en esta época. Algunos, solo algunos ejemplos, nos traen recuerdos de la Ronda anterior a su reconquista cristiana. Abul Beka, o Abril Beka para algunos, fue un poeta “rondeño” que nos relata en sus escritos el Alándalus que vivió, aunque nada tangible. En el templo de Santa María también hay vestigios de la antigua mezquita. En algunos yacimientos arqueológicos se han descubierto restos de la civilización árabe, como necrópolis, restos de edificaciones y conducciones de agua. Aún así, lo más destacado en Ronda es el Minarete de San Sebastían, la Casa del Gigante (auténtica y única en la ciudad), los Baños Árabes, las Murallas y poco más.

            Del Minarete diremos que perteneció a una mezquita musulmana que, tras la reconquista de Ronda por los Reyes Católicos, se transformó en la iglesia parroquial de la collación de San Sebastián. En la actualidad solo queda la torre que contemplamos.

            Si continuamos por la acera de la izquierda de la calle Armiñán, podemos adentrarnos por la siguiente calle, estrecha, que nos conduce a una parte de la Murallas reconstruidas.

MURALLAS

            Si pudiéramos contemplar a Ronda desde una vista de pájaro, y volar en su alrededor, veríamos que está situada en un lugar de privilegio, sobre todo para sus habitantes de siglos pasados, pues tiene una defensa natural contra sus enemigos; casi toda ella está defendida por el Tajo, pared inexpugnable ante cualquier enemigo. Aún así, tiene una parte vulnerable que carecía de esta defensa natural. Como consecuencia se construyó una muralla en los lugares que los enemigos podían atacar con facilidad. De esta forma quedaban sus habitantes a cubierto ante las posibles incursiones hostiles de sus adversarios. Para entrar y salir de esta ciudad fortificada se habilitaron varias puertas de acceso que se cerraban por la noche o ante cualquier eventualidad.

            Si en nuestra visita contemplamos ya las murallas de la parte norte, veremos que está reconstruidas (no pasa así con las de poniente). Esta obra faraónica nos da idea de como estaba defendida Ronda y nos transporta a la etapa musulmana de la historia rondeña, si sabemos jugar con la imaginación y nuestros conocimientos históricos.

            Siguiendo el curso de las murallas hacia la derecha, veremos al fondo la Iglesia Parroquial del Espíritu Santo, que se encuentra dentro del recinto amurallado. Allí nos dirigimos.

IGLESIA DEL ESPÍRITU SANTO

            Fernando el Católico intentó el asalto a la ciudad utilizando todos sus conocimientos militares de su época; desde el día 8 de mayo de 1.485, en que comienza el asedio dirigido por el Rey que se había ubicado en el actual colegio de San Francisco, los ataques de sus más de 36.000 hombres y un potente arsenal de artillería, no consiguieron el objetivo hasta el día 22, día del Espíritu Santo.

            Fue tanto el alborozo por la victoria conseguida que, el Rey Fernando ordenó la construcción de un templo en honor del Espíritu Santo, inmediatamente después de las murallas por las que lograron romper la resistencia, poniéndole su nombre.

            La Iglesia del Espíritu Santo, hoy Parroquia del Barrio de San Francisco, fue levantada sobre los restos de una edificación árabe. Suponemos que la Orden Real se llevaría acabo con gran rapidez y las obras comenzarían en ese mismo año, o en 1.486, pero no se terminaron hasta 1.505, según nos cuenta el jiennense Juan José Moreti en su Historia de la Ciudad de Ronda.

            Su fábrica es de piedra. Solo tiene una nave a la que se accede por una puerta centrada al fondo. El exterior nos ofrece un aspecto fortificado, quizás pensado ante las necesidades bélicas de la época.

            En la actualidad se halla preparada para ser visitada por el turismo, pues se han expuesto gran cantidad de enseres y ornamentos que permanecían ocultos y guardados para su conservación.

            Los días festivos se puede asistir  a la Santa Misa, a las 12 del medio día.
 

PLAZA DE SAN FRANCISCO

            Tras abandonar nuestra visita a la Parroquia del Espíritu Santo, salimos fuera del recinto amurallado por la Puerta de Amocábar que, tras su reconstrucción, conserva el sabor de la vieja puerta árabe por la que entró el Rey Fernando el día que tomó Ronda para su reino.

            Se abre aquí una amplia plaza, llamada  Ruedo Alameda, aunque popularmente es conocida como de San Francisco, punto neurálgico del Barrio de su nombre. Tiene este barrio rondeño su propia identidad, pues fue creándose como consecuencia del mercado que se formaba extramuros con el fin de no pagar los impuestos exigidos por establecerse en la población interior. En sus alrededores había gran cantidad de viñas, hoy desaparecidas.

            Tiene la plaza su raigambre taurina, pues en una de sus casas nació el matador de toros Pedro Romero; una lápida en su fachada así lo certifica. En un lateral de la plaza se ha erigido un monumento dedicado a la memoria del genial torero rondeño.

            Podemos admirar en esta Plaza de San Francisco los restos de la Iglesia de la Virgen de Gracia, patrona de la Real Maestra de Caballería de Ronda. Este edificio ha sido utilizado, hasta hace poco tiempo, como colegio.

            La plaza y su pasado taurino, está ligada a los comienzos del toreo cuando los caballeros de la Real Maestranza celebraban aquí sus juegos a caballo con toros que les servían de ejercicio para estar buena en forma física. Para presenciar esta actividad, acudían los rondeños en masa, de tal manera que se convirtió en su espectáculo favorito. Llegó el momento en que el Rey quiso prohibir estos ejercicios ecuestres, pero los maestrantes, haciendo oídos sordos, seguían ejercitándose a caballo en el manejo de las armas con el acoso de toros bravos.

            Se cuenta que, en esta plaza, siendo el abuelo de Pedro Romero mozo de un maestrante, al que ayudaba a pie retirando o acercando el toro al caballero. Tuvo su señor un accidente siendo derribado por el acoso de un toro; fue el abuelo de Pedro Romero el que, con su prenda de vestir, pudo retirar a la fiera, salvando la vida del maestrante. Ante la grave situación vivida, los caballeros maestrantes aceptaron la prohibición del Rey y dejaron de ejercitarse a la manera referida. Esto supuso un hecho decepcionante para los rondeños, que se habían acostumbrado a presenciar las funciones “taurinas”. Fue tanta la presión popular que el abuelo de Pedro Romero tuvo la idea de continuar los juegos con los toros sin los caballeros maestrantes y, a pie, siguió con los espectáculos, inventando el toreo que derivó en el actual toreo moderno. Por esto Ronda se considera la Cuna del Toreo a pie, que se inició en esta plaza.
 

BAÑOS ÁRABES

            Para continuar nuestro recorrido por la ciudad de Ronda, es aconsejable utilizar un calzado cómodo y adecuado, porque vamos a dar un paseo extramuros. Vemos la indicación que nos lleva a la carretera en dirección a la Costa del Sol (San Pedro de Alcántara y Marbella); debemos dirigirnos por este camino. Pasada la Estación de Servicio se abre un camino hacia la izquierda, por el llamado Arroyo de las Culebras, que es el que debemos tomar para descubrir la bella panorámica de la Ciudad y sus Murallas vista desde el exterior. Pasaremos por un rústico taller de cerámica, que está fuera del recorrido turístico tradicional, donde quizás nos atraiga comprar alguna pieza que acaba de salir del horno de cocción.

            Llegamos, al fin, a los Baños Árabes. Ronda tenía, según los escritos, varios baños en la época musulmana, como ciudad importante que era, pero todos permanecen en el anonimato de su ubicación. Solo estos, que fueron descubiertos en la segunda mitad del siglo XX, son el testigo fiel de lo que fue la vida social en la Ronda árabe, donde el baño tenía un gran sentido religioso. La situación de este establecimiento con respecto a la ciudad tenía su sentido para tener un abastecimiento de agua abundante de un modo fácil, subiendo el agua del Arroyo de las Culebras mediante una noria. Se localizaba en el antiguo Barrio de San Miguel, y más antiguo de Curtidurías y Judería.

            Vemos en nuestra visita que su estructura es similar a cuantos baños conocemos de la época musulmana en otras localidades: salas abovedadas de ladrillo, sobre pechinas, con luceros en forma de estrella. La solería también es de factura árabe. La reconstrucción de estas ruinas está siendo muy costosa hasta conseguir que, al finalizar las obras, queden con la misma arquitectura que pudieron disfrutar sus usuarios hace unos seiscientos años.

            A la salida de los Baños Árabes vemos la pequeña Ermita de la Santa Cruz y arriba la ciudad de Ronda, en lo alto si miramos al cielo, como un lugar de ensueño, de cuentos de hadas, a la que debemos volver a través de unas empinadas escaleras en piedra, que nos conducen al segundo de los tres puentes que tiene Ronda.


FUENTE DE LOS OCHO CAÑOS

            Situados sobre el puente (llamado Puente Viejo y construido en 1.616) al que nos llevaron las empinadas escaleras, podemos observar varias panorámicas: por un lado y en nivel inferior, el tercer puente (el más antiguo de los tres) y su entorno por el que discurre el arroyo; al otro lado del puente, donde se abre la garganta que divide a la ciudad, abajo, vemos el lugar donde nace gran cantidad de agua y que alimenta al río Guadalevín (antes lo hacía para la ciudad de Ronda); a la izquierda, la subida al casco antiguo y monumental; a la derecha, la Parroquia de Nuestro Padre Jesús y la Fuente de los Ocho Caños; si subimos por la calle escalonada que encontramos paralela al cauce del río, podemos disfrutar de una extraordinaria vista de la garganta del Tajo entre los jardines allí escondidos; estos Jardines se llaman de Cuenca. No olvide visitarlos antes de abandonar la zona, porque se perdería una vista de ensueño que jamás olvidará.

            La plaza que se abre para llegar a la Fuente que ya divisamos delante de una Iglesia, antaño fue testigo de corridas de toros, como ocurría en la Plaza de San Francisco y, como después veremos en la Plaza de la Duquesa de Parcent. 

            Antes, o después de la visita a los jardines, nos dirigimos a refrescarnos en la Fuente de los Ocho Caños, que en realidad son nueve, pues al tener dos caras, uno de los caños está en la parte opuesta. Es la única antigua que se conserva en Ronda y por su tipismo es querida por los rondeños de una forma singular. El escudo que aparece grabado es el de la ciudad de Ronda. Las inscripciones dan fe de su construcción, que vienen a decir que su origen es del reinado de Felipe V (antes de 1.746 fecha de su muerte), nombrando al corregidor rondeño y diputados de la época.

            De las dos caras de la fuente, una servía para el llenado de cántaros con el agua que se utilizaba en las casas, acto que, a veces, realizan hoy algunas personas y que pone una nota de tipismo; la segunda cara, con un solo caño (desagüe de los anteriores), llena el pilar que servía (y sirve con frecuencia) de abrevadero para las bestias.
 

IGLESIA DE PADRE JESÚS

            Esta Parroquia de Padre Jesús, fue la antigua de Santa Cecilia y la más antigua del Mercadillo, siendo construida en los primeros tiempos de la dominación cristiana tras la reconquista. Si remontamos nuestra imaginación a una etapa anterior a la construcción del gran Puente Nuevo, vemos que los rondeños estaban divididos por la frontera del Tajo; para comunicarse ambas poblaciones tenían que hacer un larguísimo recorrido, y si debían asistir a las funciones religiosas, el único templo que había en la parte del Mercadillo era esta Iglesia, por lo que soportaba toda la afluencia de esta zona de Ronda.

            Tiene esta Iglesia una portada de sillería, que porta el acceso de entrada a través de un arco de medio punto; luego se eleva hasta formar torre, o espadaña, con tres huecos frontales para las campanas, más los laterales y traseros. El resto de la fachada es de mampostería, blanqueada en derredor, dejando resaltar la piedra de la portada.

            Su interior está formado por una ancha nave central y dos laterales separadas por arcos adornados con trabajos en yeso. En su primera etapa, antes de sufrir la reforma en 1.769, tenía un techo mudéjar del que solo queda una pequeña parte, testigo de lo que fue en su mejor tiempo. También conserva el coro, que luce la muestra mudéjar a la que hacemos referencia.

            Aquí se venera la Imagen de Nuestro Padre Jesús, un Nazareno con la Cruz sobre el hombro izquierdo, que tiene la devoción de los rondeños.
 

IGLESIA RUPESTRE DE LA OSCURIDAD

            En la parte trasera de la Parroquia del Espíritu Santo se alza el Barrio de la Peñas, construido sobre una antigua ladera, como se puede apreciar por sus empinadas calles. Aquí se ubica la Iglesia Rupestre de la Oscuridad, nombre que recibe del lugar; es la segunda de Ronda, pues la primera, recordemos, está en la parte de poniente, al otro lado del Tajo, con la ermita de la Virgen de la Cabeza.

            Esta Iglesia mozárabe no está disponible para las visitas turísticas, pues es propiedad y uso particular.
 

POSADA DE LAS ÁNIMAS

            Un poco más arriba está la antigua Posada de las Ánimas, donde se hospedó Miguel de Cervantes en su visita a Ronda, cuando era recaudador de impuestos.

Este edificio ha sido reconstruido y solo queda de él parte de su primitivo aspecto exterior.

En la actualidad está destinado a Hogar del Pensionista, estando su interior adaptado a las nuevas necesidades y modernas instalaciones.


ARCO DE FELIPE V

            Hemos reseñado la Iglesia Rupestre de la Oscuridad y la Posada de la Ánimas para que el interesado visitante tenga noticias de su existencia. Nosotros vamos a continuar nuestro recorrido, partiendo de la Parroquia de Padre Jesús, volviendo al puente que tenemos enfrente y que abandonamos antes de visitar los Jardines de Cuenca. Aquí se nos ofrece una empinada cuesta que debemos subir.

            Pasamos por debajo del Arco de Felipe V, construido en el año 1.742, que es la puerta que nos abre el camino para llegar, de nuevo, desde este punto a La Ciudad, o “casco antiguo”. Conforme avanzamos, seguimos descubriendo nuevas vistas, siempre con diferentes perspectivas, de Ronda y su entorno. El camino se revuelve casi 360 grados para aliviar la pina calle. A la derecha la piedra se quiebra, tallada en asiento, quizás para el descanso y meditación del cansado visitante ante tanta belleza: es el llamado Sillón de Moro. Seguimos ascendiendo y nos situamos en una breve terraza, que sirve de mirador para contemplar otra panorámica digna de enmarcarse.
 

PALACIO DE LOS  MARQUESES DE SALVATIERRA

            Continuando nuestro empinado recorrido, descubrimos el Palacio del Marqueses de Salvatierra, cuya entrada está en una pequeña plaza que se recorta con una balconada de hierro; preside la placita una columna de piedra que soporta una cruz del mismo material.

            La portada de sillería, realizada en 1.798, es cuadrada con un dintel encima. A ambos lados tiene dos pares de columnas que parecen soportar un bellísimo balcón adornado con forja rondeña. El cuadro de la entrada del balcón se adorna con bonito trabajo de talla sobre la piedra; a los lados podemos admirar un detalle curioso: dos pares de niños indios, dos a cada lado, que denuncian la influencia americana. Corona la portada el escudo de Vasco Martín de Salvatierra, recordando que el primitivo edificio fue de su propiedad gracias a los repartimientos de los Reyes Católicos, pues luego sufrió algunas reformas, como la construcción de la portada.

            Franqueando la puerta de entrada llegamos a un patio que distribuye las dependencias interiores; alrededor existe un conjunto de arcos soportados por columnas de piedra A un lado del patio hay un pozo con brocal de piedra con un arco de hierro para sustentar la carrucha.  Sobre cada arco existe un balcón de las dependencias del piso superior, al que se accede por una escalera que parte del mismo patio.

            Aunque es de propiedad privada, puede ser visitado por en su conjunto. Está ubicado en la esquina de las calles del Marqués de Salvatierra y de Santo Domingo, que es la dirección que tomaremos tras esta visita.
 

CASA DEL REY MORO           

A poco de continuar nuestro recorrido, a la derecha, nos encontramos con la Casa del Rey Moro, como la llaman los rondeños, pero no es cierto que perteneciera a ningún rey moro, aunque su origen fuera árabe, como lo demuestra una escalera labrada en el interior de la roca que baja hasta la profundidad del Tajo.

            El edificio está fechado en el siglo XVIII y en su construcción se hicieron múltiples habitaciones con anárquica distribución. Su antigua propietaria, Carmen Hernández, utilizaba la casa como almacén de antigüedades, pues se dedicaba a la compra y venta de estos enseres, por lo que el mobiliario cambiaba con frecuencia la decoración interior. Posteriormente, sufrió una reforma que hizo el siguiente propietario, instalando un restaurante en su interior, que luego se cerró. En manos de dueños extranjeros, el abandono ha sido alarmante, hasta el punto de intervenir las correspondientes Corporaciones rondeñas para conseguir su rehabilitación, sin conseguirlo, estando actualmente en estado calamitoso. La Delegación municipal de Cultura ha expuesto la iniciativa de catalogarlo como Bien de Interés Cultural por la Junta de Andalucía y abrir un expediente de expropiación,  para evitar su ruina.

            Posee la Casa del Rey Moro unos bonitos jardines que dan al borde de la garganta del Tajo.

            Pero lo más importante de este edificio es la escalera labrada en el interior de la piedra, con más de trescientos escalones,  que baja hasta el fondo del Tajo, que proviene de la época árabe. En sus estancias se acomodaba una guarnición que vigilaba a los prisioneros cristianos que allí realizaban trabajos forzados.

            La historia de estos cautivos bien merece resumirse: los prisioneros cristianos en manos de los árabes rondeños, se veían obligados a transportar el agua del fondo de Tajo, dentro de zaques de cuero (odres), hasta el aljibe del castillo, situado bajo el suelo de la actual Plaza de la Duquesa de Parcent (plaza del Ayuntamiento) bajando y subiendo, una y otra vez, hasta el fondo de la Mina. En una parte de la escalera, se puede observar una cruz hundida en la piedra; es obra de un cristiano cautivo que, cuando por allí pasaba cargado con el agua, marcaba con su dedo la Cruz de Cristo, hasta conseguir el rebaje de la piedra. El trabajo forzado al que se veían sujetos los cautivos cristianos era tan horrendo que, en la zona cristiana de la Reconquista, se utilizaba una maldición (que ha llegado a nuestros días), cuya frase dice: ”En Ronda te veas acarreando zaques”.

CASA DE DON BOSCO

            A la salida de la llamada “Casa del Rey Moro”, continuamos el recorrido hacia la derecha, o sea, subiendo la calle en cuesta, hasta llegar, de nuevo a la encrucijada del Convento de Santo Domingo con la calle Armiñán. Buscaremos, enfrente, una calle llamada Tenorio, que es la que vamos a visitar; es una calle estrecha que nos conduce a otros lugares de mucho interés del “casco antiguo”. Al llegar a una pequeña placita, seguimos el paseo hacia poniente. En la acera derecha está la Casa de Don Bosco. Es una antigua casa enclavada al borde del Tajo, donde tiene su residencia la Congregación de Salesianos. Pude ser visitada interiormente y, aparte de algunas dependencias, no privadas, del edificio, lo más llamativo son los jardines que se dibujan al filo del Tajo, donde se puede apreciar otra perspectiva de la garganta natural de Ronda, a la salida del Guadalevín tras pasar debajo del Puente Nuevo.


PLAZA DEL CAMPILLO

            De nuevo en la calle, continuamos caminando hasta llegar, a escasos metros a la Plaza del Campillo; un monumento a San Juan Bosco, nos delata que estamos en este lugar. Es una plaza ajardinada, con algunos bancos para el descanso, una fuente y balcones con defensas de hierro, que nos asoman al fondo del Tajo.

            Si nos fijamos con atención en el panorama que se nos ofrece, podemos apreciar las ruinas de la vieja muralla que defendía la parte de poniente, accesible a la Ciudad de Ronda; siguiéndola visualmente, remata la línea amurallada un arco, o vieja puerta, por la que podían llegar los rondeños a interior de la Ciudad: Puerta del Cristo.

            Mirando desde la balconada, apreciamos cómo un camino que parte desde la plaza a través de unas toscas escaleras, serpentea en inclinado descenso. Este camino nos lleva a dos lugares: una hacia la Puerta del Cristo y los restos de la antigua muralla. También, solicitando permiso en la primera casa rural que encontramos que es de propiedad privada, al fondo del Tajo, justo debajo del Puente Nuevo; el camino está labrado en la ladera, casi vertical, de la pared del abismo por donde también discurre una vieja acequia que transporta el agua recogida en la pequeña presa situada antes de pasar debajo del Puente. Puede parecernos, desde arriba una camino peligroso, dadas las características del terreno, pero es muy seguro si se lleva el mínimo de precaución y si estamos en buenas condiciones físicas. Tengamos en cuenta que tras la bajada debemos volver por el mismo camino y la cuesta es de respetable envergadura, lo que significa un gran sobreesfuerzo para nuestro cansado cuerpo, por lo que aconsejamos apreciar el panorama desde la Plaza del Campillo disfrutando de la panorámica que se nos ofrece.
 

PALACIO DE MONDRAGÓN

            Volviendo nuestros pasos desde la balconada, descubrimos una estrecha calle, justo enfrente de la plaza en su parte derecha. Ésta es la calle que debemos tomar para conducir nuestros pasos a otra placita donde se sitúa el Palacio de Mondragón.

            Aquí descubrimos su fachada de sillería de piedra, con una portada barroca y puerta adintelada, sobre la que existe un balcón de hierro forjado y hueco con dintel muy trabajado, sobre el que existe un escudo. Ambos huecos se adornan con cuatro pares de columnas laterales.

            Proviene este edificio de la época árabe donde, la que, al parecer, fue residencia de Hamed el Zegrí, último alcalde musulmán. Al contemplar su fachada, las dos torres laterales, que son miradores, delatan pinceladas de su origen; su interior lo confirma.

            Cuando Fernando el Católico reconquistó Ronda para los cristianos, se hospedó en este palacio. Posteriormente, tras la primera rebelión de los moriscos, fueron ambos reyes, Isabel y Fernando, quienes lo tuvieron como residencia en su estancia en Ronda.

            Toma el palacio el nombre de Mondragón, cuando Felipe II lo donó al capitán Melchor de Mondragón, en 1.569. Con posterioridad ha sido propiedad de varias familias rondeñas y, en la actualidad, es propiedad municipal. En su última etapa ha sido rehabilitado y convertida en museo una buena parte de su estructura. El museo es arqueológico donde se conservan piezas de interesante valor, presentas al visitante con singularidad, pues se recrean situaciones perdidas en el tiempo con auténtico realismo.

            Varios patios interiores dan luz natural a las dependencias, con un jardín final que se sitúa al borde del Tajo. Puertas, techos, galerías, frisos, yeserías, artesonados, etc. nos transportan a épocas de mayor esplendor. Aconsejamos su visita como una de las más importantes a la Ciudad, pues descubriremos la magia de su contenido y descubriremos los diferentes estilos arquitectónicos que lo forman.


PLAZA DE LA DUQUESA DE PARCENT

            Al abandonar la visita al Palacio de Mondragón, tomamos hacia la derecha; vemos al final de la placita una larga y estrecha calle que desemboca en la Plaza de la Duquesa de Parcent. Allí nos dirigimos.

            La plaza está toda ajardinada y rodeada de rancios edificios que describiremos a lo largo de nuestro paseo. Existe en su subsuelo el algibe que servía al Castillo del Laurel y que llenaban los cautivos cristianos con los zaques que llenaban en el fondo del Tajo tras subir las escaleras de la Casa del Rey Moro. Este algibe está por descubrir y restaurar, si fuera posible, si se realizara un estudio arqueológico.

            En este lugar se realizaban juegos de toros, antes de la construcción de la actual Plaza por la Real Maestranza de Caballería de Ronda. Otros lugares donde se realizaban juegos de toros, recordemos, fueron la Plaza de San Francisco y la Plaza de la Fuente de los Ocho Caños. 

            En la actualidad, los edificios que contiene la Plaza de la Duquesa de Parcent, son: Convento de Santa Isabel de los Ángeles, Convento de las Hermanas de la Cruz, Santuario de María Auxiliadores y Colegio Salesiano, Ayuntamiento de Ronda y Parroquia de Santa María la Mayor.
 

CONVENTO DE SANTA ISABEL DE LOS ÁNGELES

            El Convento de Santa Isabel de los Ángeles, que alberga a la Comunidad de Clarisas (monjas de clausura), se construyó en 1.540 sobre los terrenos que, en tiempos de los árabes, estaba la cárcel. Ha sufrido varias reformas, haciendo constar las realizadas en 1.689 y 1.868, según consta en las inscripciones correspondientes. En la Guerra Civil (1.936) quedó destruido, tras la cual se volvió a rehabilitar.

            La iglesia del convento tiene una portada de piedra con un arco de medio punto y el escudo franciscano; también podemos apreciar una hornacina, similar a muchas fachadas de conventos de la Orden de Santa Clara. Toda su fachada está blanqueada, aunque, en una reciente reforma, se han dejado ver detalles de ladrillo visto.

            Entre la portada y la calle existe un pequeño patio, con la casa destinada a la santera, al que se accede por una verja.

            Resalta la torre cuadrada en su parte más alta, con esquinas achaflanadas, que se alinea con la fachada exterior; tiene cuatro huecos para campanas y está cubierta con teja árabe.

            El convento tiene su entrada por una puerta con dintel, ajena a la iglesia y separada varios metros, donde podemos apreciar un portal adornado con motivos religiosos. El lugar del antiguo torno está sustituido por una reja que nos separa de la clausura, donde podemos contactar con las monjas, que se dedican la encuadernación de libros. Su economía es muy pobre, recibiendo de los rondeños limosnas para su sustento, algunas de ellas tradicionales, como el regalo de huevos para que pidan por los novios ante la proximidad de una boda y para que el buen tiempo acompañe a los invitados a la boda.

            En la Iglesia se venera la Imagen de San Nicolás que recibe, todos los lunes, la visita de múltiples rondeños para pedir al Santo sus favores y agradecer los concedidos.

            Los días festivos celebra la Santa Misa a las 10 y media de la mañana.
 

CONVENTO DE LA CARIDAD

            El Convento de la Caridad es la actual residencia de las Hermanas de la Cruz, Orden religiosa fundada por Santa Ángela de la Cruz (Sor Ángela).

            Su fachada ofrece dos entradas al edificio, una a la pequeña iglesia u otra, a través de un zaguán, a las dependencias de las monjas. No posee torre ni espadaña exterior.

            El solar donde se ubica la edificación fue un cementerio, en el siglo XVI, para difuntos anónimos y ajusticiados, que contaba con una pequeña ermita. Con posterioridad, a finales del siglo XIX, se instaló una escuela, que con el paso de los años, principios del siglo XX, derivó en Escuela de Artes y Oficios. Por fin, las Hermanas de la Cruz, que tenían convento abierto en otro lugar de la Ciudad, recibieron el edificio para su ocupación que, tras las debidas reformas, se hicieron cargo de él.

            La fachada es de ladrillo visto y la portada de piedra con un arco de medio punto, sobre el cual existe la inscripción “La Caridad”, coronada por una hornacina.

            El interior de la pequeña iglesia se cubre por una bóveda sobre el altar mayor. Cuenta con un coro elevado, al fondo del templo. La sacristía se sitúa en un recinto interior al lado de la epístola. Entre otras imágenes podemos contemplar a Santa Ángela de Cruz (Sor Ángela), fundadora de la congregación.

            Estas monjas se dedican a la formación juvenil en el colegio que se ubica en la parte trasera del edificio, así como a cuidar enfermos o impedidos en sus hogares.

            Es recomendable visitar el Nacimiento (o Belén) que instalan las hermanas en tiempos de la Navidad, por su exquisito gusto y delicado arte, así como en las horas de culto para escuchar a las hermanas en sus cantos religiosos.

            Los días de fiestas celebran la Santa Misa a las 9 y media de la mañana, menos los días 2 de cada mes que lo hacen por la tarde para celebrar la fiesta de su fundadora.
 

RECINTO DEL DESAPARECIDO CASTILLO

            Al fondo de la Plaza de la Duquesa de Parcent, guardado por dos puertas de hierro se encuentra el recinto del desaparecido Castillo del Laurel. Dentro del él existe un edificio destinado a colegio salesiano y el santuario de María Auxiliadora. Además, en su delantera, hay un amplio espacio destinado a aparcamiento de coches.

            Situados en el espacio interior del aparcamiento, vemos una balconada que da al Tajo por la parte de poniente; si nos asomamos a ella, contemplamos una nueva panorámica del barrio de San Francisco, el amplio horizonte, el camino que baja hasta el fondo del Tajo y, lo más importante, los restos de la muralla y el antiguo Castillo de la Ciudad, sobre los cuales se ha edificado el colegio salesiano.

            La ruina total del Castillo fue ocasionada por la invasión francesa de Napoleón que, al abandonar la Ciudad, destruyeron la edificación, como era costumbre en las derrotadas tropas napoleónicas.

            Es castillo, en la época musulmana, era el centro defensivo de todo el sistema que rodeaba a la Ciudad, bien sea por sus defensas naturales, como era el Tajo, o por el sistema de murallas por la parte vulnerable. Para acceder a la localidad existían varias puertas, de las cuales hemos visitado algunas; por la parte de poniente hagamos mención de las dos que allí se encontraban: Puerta del Viento y Puerta de los Molinos (llamada luego del Cristo)

            Del algibe del Castillo, situado bajo el jardín de la Plaza de la Duquesa de Parcent, ya hemos hablado con anterioridad. Pero el subsuelo de este lugar no se limita a la dominación árabe, sino que se remonta a la prehistoria de nuestra civilización, pasando por los periodos romano o cristiano visigodo, como se ha demostrado en cuantas excavaciones se han realizado. Valga recordar, por ejemplo, el estudio arqueológico de la explanada del Castillo, delante de la balconada, realizado en agosto de1.984, o el llevado a cabo a la espalda de la Iglesia Mayor donde se confirmó la existencia de un poblado ibérico de los siglos V y IV antes de Cristo. En la actualidad, cada obra que se realiza en la Ciudad debe llevar un estudio arqueológico que exige el Ayuntamiento para obtener el permiso de edificación; de esta forma se está consiguiendo rescatar del anonimato la antiquísima historia de Ronda, que forma parte de un todo con la comarca, como son los lugares más emblemáticos: Acinipo con el teatro romano, las cabañas ibéricas, la Cueva del Gato de interés arqueológico y espeleológico, la Cueva de la Pileta con su gran colección de pinturas y esqueleto prehistóricos, e infinidad de yacimientos que delatan la antigüedad de sus habitantes.

AYUNTAMIENTO

            Es el edificio inconfundible que aporta a la Plaza dela Duquesa de Parcent un encanto singular, por sus múltiples arcos de piedra en los dos pisos superiores y portada  con dintel del mismo material, a cuyos lados están los escudos de Ronda y Cuenca (ciudades hermanadas). Es Ayuntamiento desde 1.978, pues con anterioridad a esta fecha, la Casa Consistorial se ubicaba en el lugar que hoy ocupa el Parador de Turismo.

            Antes de su actual dedicación fue Cuartel de Milicias en diferentes etapas, Alhóndiga, Pósito o viviendas, entre otros destinos. Los historiadores locales remontan el origen de este edificio a la mitad del siglo XVII; aquí existían unas edificaciones bajo soportales, destinadas al comercio, para ser luego Cuartel de Milicias para los Regimientos Provinciales, en la primera mitad del siglo XVIII. También en el siglo XIX sufrió reformas, sin olvidar las del siglo XX que terminaron con su aspecto actual.

            En su interior, aunque muy modernizado, se puede observar la vieja infraestructura de arcos, sobre todo en el Salón de Plenos o en los sótanos. Algunos detalles del mobiliario son de interés para nativos y foráneos.

SANTA MARÍA LA MAYOR

            Remata la plaza la edificación más importante del contorno: la Colegiata de Santa María de la Encarnación la Mayor.

            El lugar que ocupa se destinó siempre a actividades religiosas, pues, por orden regresivo, anotamos que es templo católico, fue mezquita árabe, quizás templo cristiano visigodo (paréntesis en el tiempo sin localizar) y templo romano.

            De su origen como templo romano sabemos por la lápida encontrada con una inscripción dedicada a Julio César. Esta placa no está expuesta al público, pero se conserva en un subterráneo de templo.

            De su posible cometido cristiano, en época visigoda, no se tienen noticias, pero nos aventuramos a catalogarlo, dado que el periodo existente entre los romanos y los árabes está vacío de documentación, pero su destino a lo largo de su historia religiosa así parece indicarlo.

            De su actividad islámica, como mezquita, se tienen algunas muestras, como son los pequeños relieves que descubrimos al entrar por la pequeña puerta que está bajo la torre, o parte del mihrab situado en un escondido lugar de la sacristía.

            De su actual actividad católica tenemos noticias de su construcción tras la Reconquista de Fernando el Católico en 1.485, con la categoría de Abadía; luego fue iglesia colegial, quedando reducida su categoría, en 1.851, a Parroquia.

            Toda la construcción es de piedra de cantería. Su planta, dividida en tres naves, es muy extensa, aunque su espacio diáfano está limitado por su parte central donde se sitúa el coro y su completa sillería tallada con esmerados detalles y el facistol de cuatro caras. El órgano, también tallado en madera, está vació pues los instrumentos musicales desaparecieron en una época pasada. En su lugar se instaló, a finales del siglo XX, una moderna megafonía, cuya sonoridad musical, por su estudiada acústica, reemplaza al desaparecido instrumento, aportando unos matices musicales inigualables.

            Destaca la elevada bóveda central que porta en las pechinas a los cuatro evangelistas y el altar Mayor en plata repujada y su retablo que le dan aire catedralicio. En los laterales se descubren varias capillas dedicadas. 

            En el año 1.580 se derrumbó la parte trasera de la iglesia a causa de un terremoto, apreciándose su reconstrucción y ensanche en la conformación de la fachada norte. En la fachada opuesta se abren dos galerías, superpuestas en dos pisos, con columnas de piedra y techos de madera; los bajos, abiertos a la plaza, son porticados con columnas y arcos que, hasta hace pocos años, permanecían ocultos, siendo descubiertos y rehabilitados.

            La torre, de ladrillo visto, es cuadrada en sus dos primeros tramos desde la base. En el primero está la pequeña puerta que da a la sacristía y vivienda del sacristán, con subida al reloj y las campanas; exteriormente hay un arco de medio punto y, encima un largo balcón de hierro, con dos huecos por los que se accede a él; encima de este balcón se abre otro más pequeño y, superpuesto a éste, aparece la esfera del reloj, cuya moderna maquinaria ha sustituido a la antigua de cuerdas, situada en el tramo de escaleras de subida a las campanas. En la visión exterior de la torre observamos cómo la parte cuadrada se rompe en octogonal para formar el campanario de ocho huecos para las campanas; esta parte de la torre se remata con motivos góticos adornados en sus ángulos con pirámides terminadas en bolas. Se remata la torre con un cuarto cuerpo octogonal, pero de menores dimensiones, bellamente adornada con cerámica vidriada, que termina en una pequeña cúpula con los mismos adornos piramidales mirando al cielo.

            Tiene el templo varias portadas, dos por la parte antigua y dos por la parte nueva. Aunque la iglesia es Parroquia abierta al culto, solo abre sus puertas a las horas destinadas a su fin. Para visitas de interés cultural o turístico tiene su acceso en la pequeña puerta que da a la Plaza de la Duquesa de Parcent, previo pago de una cantidad económica.

            Abandonamos el lugar, para continuar nuestro recorrido por la parte trasera de Santa María la Mayor, en dirección contraria a la Plaza de la Duquesa de Parcent.
 

CASA DEL GIGANTE

            Son calles estrechas con el trazado de la vieja Ciudad, por las que difícilmente cabe un coche. Nuestro paseo discurre por esta zona entre antiguos callejones, entre edificios antiguos que nos aportan tranquilidad y sosiego en el apartado bullicio de la zona comercial de Ronda.

            Al final de la estrecha calle aparece una reducida plaza en la encrucijada de tres calles típicas rondeñas. El edificio de la derecha es conocido por los nativos como “La Casa del Gigante” porque en su fachada aparece una piedra tallada con una grotesca imagen humana. Es un pequeño palacio de la época árabe que conserva diversos motivos originales, como arcos, artesonados o estucados de la etapa nazarí. Su conservación ha sido muy mala al haber pertenecido a diversos propietarios; en la actualidad ha pasado a propiedad municipal y está en fase de rehabilitación con el fin de que no pierda su valor arquitectónico e histórico, al ser la única casa de Ronda con gran riqueza cultural desde sus orígenes.

            Tras su paso, continuamos por la calle de la derecha: vemos, a la izquierda, la fachada del Hotel San Gabriel que, al llegar a la esquina, bordeamos para tomar la calle de la izquierda. En su mitad, otra placita donde nos vamos a detener.


SANTUARIO DE LA VIRGEN DE LA PAZ
(PATRONA DE RONDA)

            En esta placita, que preside la estatua de Fray Diego José de Cádiz, está el Santuario de la Virgen de la Paz, Patrona de Ronda. Sobre la personalidad de Fray Diego, diremos que fue un misionero gaditano que, llegado a Ronda, desarrolló una especial devoción hacia la Virgen de la Paz, hasta el punto de que pidió ser enterrado, a su muerte, debajo de la Imagen. Murió en la casa que hay enfrente del Santuario y, respetando sus deseos, sus restos están depositados en una urna de plata a los pies de la Virgen de la Paz; cuando Ésta sale en procesión por las calles de Ronda, siempre se ve acompañada por la urna con los restos del fraile.

            La pequeña fachada es de mampostería con una original decoración y está adosada al colegio religioso regido por la Comunidad de las Esclavas. La portada es de piedra, con arco de medio punto. Una gran ventana cuadrada  se abre sobre la portada y entre ésta y la portada observamos un escudo nobiliario. En un lateral del tejado se alza una espadaña con dos arcos, uno frontal con campana y otro lateral, con un gracioso remate.

            El interior del templo, que no es muy grande, está formado por una sola nave cubierta por una bóveda de cañón. Sobre el presbiterio hay un gran arco. Todo el templo está cargado de decoración donde podemos apreciar algunas capillas interesantes.

            La sacristía se sitúa a la izquierda del presbiterio. Una puerta lateral derecha da paso al colegio convento de las Esclavas, que es la comunidad religiosa que atiende al santuario.

            La Imagen de la Virgen de la Paz preside el templo desde un camarín situado sobre el Altar Mayor.

            Aquí finalizamos la visita turística al “casco antiguo” de la Ciudad. Abandonamos el lugar continuando el recorrido en la misma dirección que traíamos, para salir, por la calle Tenorio (a la derecha) hasta la calle Armiñán; luego pasaremos por el Puente Nuevo, calle San Carlos, para llegar, por la acera de la derecha, a la oficina de UNICAJA (antigua oficina principal de la desaparecida Caja de Ahorros de Ronda) donde comienza la Calle de la Bola.
 

CALLE DE LA BOLA

            La popularmente conocida Calle de la Bola, o Carrera Espinel, es el centro comercial de la Ciudad. Es totalmente peatonal y, en ella, se pueden encontrar establecimientos comerciales de todo tipo; además, en ciertas edificaciones que vamos descubriendo a nuestro paso, se pueden admirar algunos detalles como, por ejemplo, portadas de piedra, escudos y, sobre todo, balcones y rejas de forja rondeña.

            Pasado el primer tramo de la calle, a la izquierda se abre la Plaza del Socorro, que es peatonal. En el subsuelo existe un gran aparcamiento de coches. En el centro se instala una fuente con el grupo escultórico del Escudo de Andalucía; no olvidemos que fue en Ronda donde la Bandera Andaluza (blanca y verde) fue elegida para Andalucía  por la Asamblea Andalucista de Ronda en 1.918.

            Al fondo de la plaza está el edificio del Casino de Ronda, llamado Círculo de Artistas. Su entrada está limitada a sus socios, pero en los bajos existe un bar abierto a todos los públicos. Varios establecimientos de hostelería, con terrazas exteriores, nos permiten tomar algún refrigerio o comer en algunos de sus restaurantes.

            En un lateral de la plaza se alza la Parroquia del Socorro. Esta iglesia fue totalmente destruida y quemada en la Guerra Civil de 1.936, siendo posteriormente reconstruida en 1.956, sin poder aprovechar nada del antiguo templo, salvo el solar. Es una de las pocas parroquias de Ronda que tiene sus puertas abiertas en horarios fuera de culto.

            Si volvemos a la Calle de la Bola para continuar nuestro camino, al final de segundo tramo, a la derecha encontramos la Plaza de Carmen Abela donde su ubica la parada de taxis. Atravesamos la plaza y continuamos por la calle de enfrente, situada en la parte izquierda, para encontrarnos en una esquina el Templete de la Virgen de los Dolores.

TEMPLETE DE LA VIRGEN DE LOS DOLORES

            Se trata de una pequeña Capilla abierta al aire libre, sin altar, más propia para la oración al paso del caminante. El techo, sujeto por columnas, está cubierto por un tejadillo a tres aguas.

            En su interior tiene una hornacina con balconcito para la Imagen de la Virgen de los Dolores y un escueto retablo de madera. Se adorna con un medallón y una inscripción que data de 1.734 en el reinado de Fernando IV.

            Las columnas que soportan el tejadillo tienen talladas figuras humanas, algunas parecen representar a hombres ahorcados; por esto que existe la falsa creencia en Ronda de que, en este lugar, se llevaban a cabo las ejecuciones de la Inquisición, aunque nada tiene de cierto pues en esta Ciudad jamás estuvo el Tribunal del Santo Oficio. Quede, por tanto, contada la leyenda popular, que no-escrita ni documentada, de la macabra creencia.

            Desde este lugar, calle arriba, divisamos otra iglesia de Ronda, a la que nos vamos a dirigir.
 

 PARROQUIA DE SANTA CECILIA (DE LOS DESCALZOS)

            Esta iglesia se sitúa en la Plaza de los Descalzos; tiene dos portadas: una es la situada en la plaza, la segunda y principal se encuentra en el lateral izquierdo, a la que se accede por una pequeña explanada (atrio) rodeada de una gran verja con puerta.

            La fachada principal, toda de piedra, tiene una bonita portada con arco de medio punto, sobre el cual aparece un Escudo. Encima se abre una ventana, que hace juego con la puerta pero de menores dimensiones, con el Escudo Trinitario superpuesto. Puerta y ventana tiene a sus lados dos pares de columnas.

            La edificación formaba parte de un todo, templo y convento, que construyeron la Comunicad de Trinitarios Descalzos en su estancia en Ronda en 1.664; de ahí que los rondeños denominen todavía a la Parroquia de Santa Cecilia como “Los Descalzos”.

            El estado ruinoso que ha presentado en diferentes ocasiones provocó que se hicieran varias restauraciones a lo largo de los siglos XIX y XX, siendo la última en 1.999, abriéndose al culto el día 12 de diciembre de ese año, pues antes de las obras representaba un gran peligro para los fieles que asistían a los actos religiosos, por lo que se tuvo que cerrar al culto. Gracias a una comisión formada por seglares se consiguió realizar la restauración interior, tejado y campanas, estando en la actualidad al servicio parroquial.

            Su planta tiene forma de cruz y tiene tres naves separadas por arcos y columnas muy gruesos que dificultan la visión de los fieles con respecto al Altar Mayor; para corregir el problema, en la última restauración se instaló un sistema de televisión cerrada.

            Sobre la puerta de entrada hay un coro de madera que está sin reformar. Sobre las naves laterales, encima de los arcos, existen unos balcones cerrados con celosías.

            La nave central se cubre con una bóveda de cañón, donde aparece una yesería con el Escudo Trinitario, que nos recuerda el origen del edificio.

            Sobre el Altar Mayor hay un camarín con la Imagen de Santa Cecilia, titular de la Parroquia. En el subsuelo existe una cripta con enterramientos que aún no ha sido abierta para su estudio; su posible acceso está en el suelo del mismo templo.

            La sacristía y otras dependencias se encuentran a la izquierda del presbiterio, comunicadas con la entrada al antiguo convento por la puerta principal, o a la calle posterior del edificio (calle Granada), a través de dos pequeños patios.

FINAL

Si abandonamos la visita a Santa Cecilia por la puerta principal, enfrente vemos una pequeña calle que, en su primer tramo, se cruza con la parte alta de la Calle de la Bola. En este punto podemos tomar varias direcciones; aconsejamos bajar por la calle peatonal para comprar algunos recuerdos en el establecimiento oportuno, hasta llegar a su final. Luego giraremos a la derecha y subiremos la calle San Carlos y Jerez, para terminar donde comenzamos: en el Hotel Reina Victoria.

                                                            José Miguel Herreros Vela