CRÓNICAS DE AYER

ENTREVISTA TAURINA (8-1-1.983)
 

            Al finalizar el acto taurino celebrado el día 8 de enero de 1.983, el locutor rondeño José Miguel Herreros (JM) entrevistó a los rejoneadores Ángel Peralta y Antonio Ignacio Vargas en el Bar Jerez. La entrevista que fue publicada en la revista rondeña "Ronda y la Serranía". Decía así: 

            Tras el primer acto taurino celebrado en Ronda en el presente año, pudimos entrevistar a Ángel Peralta, donador del Trofeo que lleva su nombre en las pasadas Fiestas de Pedro Romero, y a Antonio Ignacio Vargas, ganador de dicho trofeo. 

            Les pedimos, en primer lugar, que nos explicaran las diferencias artísticas entre el toreo a pie y a caballo, desde el punto de vista de un rejoneador. Habló primero Antonio Ignacio Vargas (V), para decirnos: 

V.- Son dos maneras de torear distintas, pero en el fondo es torear; las diferencias están en los instrumentos usados en cada estilo.

JM.- En ambos casos se desarrolla arte, pero ¿es para Ángel Peralta (P) el caballo el sustituto del capote?

P.- El caballo, para mí, es parte del arte de torear. En la plaza hay tres voluntades cuando no hay armonía, la del caballo, la del hombre y la del toro. Para que se produzca arte, hace falta armonizar esas tres voluntades, fundiendo dos en una y formando el centauro, que forman una sola pieza. Prueba de ello es que cuando el hombre domina el caballo, éste lo dirige como si moviera un brazo o una pierna. Sin darse uno cuenta, le manda al caballo a través de las espuelas, del contacto o con la boca.

JM.- Ángel Peralta es un veterano del rejoneo, que ha realizado muchas buenas faenas, pero ¿cuál fue la mejor?

P.- Bueno... muchas buenas, muchas malas y muchas regulares, pero la que me ha dejado el mejor recuerdo fue una en Sevilla, donde corté un rabo, ya que éste ha sido el único rabo cortado allí; esto no quiere decir que fuera la mejor faena, porque también he realizado buenas faenas en otros muchos sitios.

JM.- El rejoneador ha de controlar a dos animales al mismo tiempo: el toro y el caballo. Nos gustaría saber cual ha sido el mejor caballo que ha tenido Ángel Peralta para dominar al toro.

P.- Daremos preferencia al sexo femenino. He tenido dos yeguas buenísimas, que se llamaron "mejicana" y "bruja". En caballos, algunos muy buenos como "ingenioso", "gaviota", "jabato" y "príncipe". Ahora, un caballo que ha sido espectacular, diferente a todos, fue "ingenioso".

JM.- La muerte de un caballo, para un profesional del rejoneo, debe ser algo terrible. A nuestros dos interlocutores les pedimos su opinión.

P.- Como pasamos muchas horas con los caballos, llega el momento en que dejamos de considerarlos como animales y los vemos como algo de nuestra familia. A esos animales, que no solo han compartido el triunfo con nosotros, sino que nos han salvado muchas veces del peligro, les debemos la vida. Para nosotros, cuando ellos mueren... es un desgarro en el corazón... como si muriera alguien de nuestra familia.

V.- Una vez murió un caballo mío en la plaza. Cuando uno se enfrenta con el toro, ya sabe el riesgo que corre; ese riesgo ocasiona accidentes, y ese fue un accidente donde, quizás, por una acometida del toro distinta a como debe ser normalmente, ocurrió lo inevitable. Lógicamente, el recuerdo de ese mal rato, como decía Ángel Peralta, ha quedado grabado en mi corazón y, únicamente, la fuerza de la competencia hace superarme para seguir acercando mis caballos a los pitones de los toros, porque ese momento es muy doloroso. Yo no he perdido a nadie de mi familia, afortunadamente vive toda, pero ese fue el peor momento de mi vida.

JM.- Antonio Ignacio Vargas fue el triunfador de la Feria de Pedro Romero del pasado año, en el arte del rejoneo. ¿Quizás le inspiró el marco de nuestra plaza para conseguir el triunfo y con él, el Trofeo Ángel Peralta?

V.- La plazas, lógicamente, crean influencia, pero según la categoría que tienen. La de Ronda la tiene por demás. Lo que me crea un gran estímulo es la competencia entre nosotros; se crea así y lo dijo antes mi maestro Ángel Peralta. En la "goyesca" vienen todos los toreros buenos y hay que considerarse el mejor, o conseguir ser el mejor de la tarde y eso es lo que estimula a cada uno de nosotros. Después, la suerte de este año ha deparado en mí y, en años venideros... Dios sabe quién. El trofeo en sí, para mí, no tiene gran importancia, porque forma parte de otros que he conseguido. En cuanto a la persona que dona, patrocina e instituye el trofeo, como Ángel Peralta, tiene un significado muy especial, porque Ángel ha sido un hombre en el que yo he puesto siempre mi meta y mis objetivos; ahora, en estos momentos, sigo siendo su admirador y su competidor. Siempre seguiré su ejemplo.

JM.- Terminamos hablando de la suerte de matar. Yo decía que no se comprende cómo al no acertar el caballero con la muerte del toro, desde arriba del caballo, éste se atreve a rematarlo pie a tierra, a riesgo de estropear una gran faena; esa labor la podía realizar el sobresaliente, librándose del frecuente fracaso que empeora una situación clave para el triunfo del rejoneador.

V.- Entre nosotros hay unos que matamos los toros pie a tierra y otros que no. Por mi parte considero que, si el toro lo he lidiado yo, lo debo matar yo, y lo debo hacer rápido para no aburrir a la gente.

P.- Yo coincido con Antonio Ignacio. El rejoneador debe abreviar lo máximo posible en la faena, pero si tiene la mala suerte de que lo pincha a pie, puede perder un poco del éxito, aunque creo que no, porque para mí, la faena a caballo ya está hecha. Lo otro es que si el sobresaliente fuese un buen matador de toros, entonces delegaríamos en él, pero como, normalmente, suele ser un muchacho que empieza, el rejoneador tiene más facilidad para matar que él.

JM.- A ambos les pido una despedida para la afición rondeña.

V.- Para la Cuna del Toreo, les diría que vivieran la Fiesta Nacional y el mundo del toro con la misma afición que todos los que estamos aquí presentes, que la vivimos.

P.- Yo, con todo cariño, les voy a dedicar una "décima" que he hecho para esta ocasión, en honor a los organizadores y para el museo taurino de Ronda:

Columnas, sabor rondeño.

Antonio Ordóñez de oro;

de negro se queda el toro

y del capote se hace dueño.

Los sueños sueñan sueños.

Toros. La Plaza de Ronda.

El revuelo se hace honda

viéndole cargar la suerte

al humillar a la muerte

en una gloria redonda.

JM.- Fue todo. El poeta Ángel Peralta puso así el punto final a la reunión.