CRÓNICAS DE AYER

DESPEDIDA AL GENERAL PALLÁS (5-3-1.984)
 

El día 5 de marzo de 1.984, el corresponsal en Ronda de Radio Nacional de España, informó sobre la actualidad rondeña. 

A partir de mañana, día 6, el General Subinspector de la Legión, Tomás Pallás Sierra, pasa al 2º Grupo de Destino de Arma o Cuerpo. 

El pasado fin de semana, se le ofrecieron varios de actos de despedida.

 En el Hotel Reina Victoria, durante una cena donde asistieron más de 300 personas, entre ellas el Gobernador Civil de Málaga, Plácido Conde, le fue ofrecido el título de “Amigo Predilecto de Ronda”.

 El General Pallás, ha pasado 48 años de servicio, estando los últimos cinco, afincado en Ronda.

 En el Campamento Gabieras, fue recibido por el Coronel Villoria, Jefe del Tercio Alejandro Farnesio, IV de la Legión, que mandaba una formación de 928 legionarios, ofreciéndole unas palabras, donde destacó la labor del General Pallás desde su llegada a la Subinspección.

 El General, se dirigió a los presentes por espacio de 20 minutos, donde dijo aceptar la despedida por razones de edad; también, defendió a La Legión y su existencia, diciendo que los que critican, no se dan cuenta que mucho peor está España: “SOMOS URSULINAS, DENTRO DE LA VIDA CIVIL DE DELINCUENCIA”, agregó.

Cuando se refirió a los que cubrimos la información desde Ronda, tanto en prensa como en radio, lo hizo con estas palabras: “SIEMPRE HAN DICHO LA VERDAD Y NUNCA NOS HAN INSULTADO, COMO VERDADEROS PERIODISTAS, Y NO COMO PROSTITUTOS DE LA INFORMACIÓN”, y nos dio las gracias.

 El acto terminó con el desfile de las tropas.

 Al terminar esta crónica, queremos también agradecer las palabras que el General Pallás nos dirigió, correspondiendo a las atenciones que de él siempre hemos recibido.

(J. M. H.) 

            Al transcribir esta crónica, no podemos olvidar la despedida personal que nos hizo don Tomás: estábamos trabajando en los estudios de Radio Ronda, cuando, aquella tarde, llegó vestido de paisano, cubierto con una capa española, y, personalmente, recibimos unas palabras de agradecimiento por nuestra honesta labor informativa; luego nos dio un abrazo y se puso a nuestra disposición en su nuevo destino civil: los ojos los tenía bañados en lágrimas. Este último detalle nos emocionó sobremanera, por venir de uno de los hombres más duros que hemos conocido y del que podríamos contar varias anécdotas personales vividas con él, lamentando no poder hacerlo por problemas de espacio.